Por dónde salir en Nueva York

Hacer una guía de lugares nocturnos de Nueva York es el colmo de la futilidad. No hay un lugar en el que el ambiente cambie y se transforme tan rápidamente como en esta ciudad: el local que esta semana arrasa y está en boca de todo el mundo tal vez no exista el mes que viene. Y del mismo e inexplicable modo, locales con unas instalaciones paupérrimas llevan décadas atrayendo al público. Por eso, la mejor guía nocturna de Nueva York es un neoyorquino de gustos afines y un cierto grado de conocimiento de las novedades. Muchos noctámbulos locales se quejan de que los tiempos no son buenos para la bohemia, y que Nueva York no es lo que era en los 70 u 80. Pero aunque sea cierto, la Gran Manzana sigue teniendo cientos de puntos calientes para la diversión, con algo para todos los gustos, edades e inclinaciones, por muy extrañas que sean.

La calle MacDougal, una de las principales arterias de la vida noctámbula de Greenwich Village. En la foto (Brooklyn Bridge Baby, flickr) se ve el mítico Café Wha?, donde tantas veces actuó Bob Dylan.

Como el ritmo de renovación de establecimientos es tan alta, tal vez sea más informativo detallar las zonas de la ciudad que acogen a la mayor parte del ambiente nocturno.

– Greenwich Village: El barrio bohemio por excelencia, centro neurálgico de la escena beatnik y folk de los años 60. La confluencia de las calles Bleecker y MacDougal, inmortalizada por el cantante Fred Neil, está llena de bares de todo tipo, desde los venerables locales donde Bob Dylan y tantos otros dieron sus primeros pasos hasta las últimas novedades en entretenimiento.

– East Village: Muchos locales minúsculos en los que parar a probar un poco de vida social local. También hay un buen número de bares japoneses.

– Lower East Side: Tras arrastrar años de fama de barrio aburrido, hoy en día alberga numerosos locales de moda.

– Chelsea: El barrio gay de Nueva York, con la mayor concentración de discotecas y clubs de baile de la ciudad. Todo en este barrio es superlativo, incluyendo las noches.

– Murray Hill: Es un área más centrada en los mayores de 30 años, con locales tranquilos y restaurantes de todo tipo.

– Alphabet City: Antaño una de las zonas más peligrosas de la ciudad, llena de casas de crack y bares inmundos, hoy está transformada en una zona de moda, con locales lujosos y exclusivos.

– Meatpacking Disctrict: En el viejo barrio de los mataderos se pueden encontrar parte de los restaurantes y clubs más elitistas de Nueva York. Para moverse por allí es necesaria una tarjeta con mucho empaque.

– Times Square: Para los turistas que no se quieran apartar demasiado de las zonas más concurridas y visitadas, Times Square tiene su encanto. En algunos de los áticos de los hoteles de la zona hay bares y restaurantes con grandes vistas.

– Bay Ridge: La zona de la clase trabajadora, donde los obreros italianos o irlandeses calientan el taburete desde hace años en los cientos de bares existentes. Perfecto para conocer de primera mano el Nueva York más proletario.

– Park Slope: Un barrio lleno de locales veganos, refinados clubs de lesbianas y salones de té de diseño.

– Astoria: En este barrio se puede visitar el asombroso Bohemian Hall Beer Garden, un establecimiento cervecero de tradición centroeuropea que ocupa toda una manzana y tiene jardines interiores.

– Williamsburg: Es una zona de Brooklyn que en los últimos años pusieron de moda los jóvenes emos. Está llena de bares musicales en los que exhibir delgadez y ropa de última moda.

– Woodside: Los aficionados a los bares deportivos no deben perdonar una visita a este barrio de Queens, repleto de locales irlandeses que se llenan antes y después de los partidos de los Mets, el equipo de béisbol de la ciudad.

Los noctámbulos que visiten Nueva York, sea el barrio que sea, se encontrarán con unos horarios muy flexibles. La hora de cierre oficial son las 4 de la mañana, pero es muy habitual que los establecimientos cierren sus puertas para que la parroquia siga consumiendo hasta el alba. Este relajamiento no incluye facilidades para servir bebidas a los menores de 21 años, que casi con seguridad se quedarán sin alcohol, a no ser en lugares más permisivos, como Brooklyn. No es raro que cualquier menor de 30 años tenga que mostrar su documentación para conseguir beber, incluso al pedir un vino en un restaurante. Los norteamericanos necesitan para este menester su permiso de conducir, mientras que para los extranjeros el pasaporte es el documento menos problemático. No es muy conveniente intentar engañar a los camareros en este tema, ya que es algo que se suele vigilar bastante.  También hay que tener en cuenta que en Nueva York no está permitido fumar dentro de los locales ni beber en la calle, así que las personas que quieran fumar un cigarro deberán dejar la bebida en el interior. Más etiqueta nocturna: es una costumbre extendida que la casa invite si hay buenas propinas, especialmente en los barrios.

Los bebedores más contumaces tienen que tener en cuenta que los supermercados no venden licores de alta graduación. Para ello habrá que acudir a las icónicas tiendas de licores (hay muchas a lo largo de la 8ª Avenida), pero hay que recordar que la peliculera imagen de la botella oculta en una bolsa de papel es cosa del pasado: beber en la calle está más perseguido hoy en día que antaño. Curiosamente, estos establecimientos tienen prohibido vender cerveza de 4 a 8 de la mañana del domingo, pero el licor se puede conseguir las 24 horas del día.