California

El Golden Gate de San Francisco, una imagen emblemática de California (Foto: Salim Virji, flickr)

Si Estados Unidos son muchos mundos comprimidos en uno sólo, entonces California es uno de los más prominentes. Si fuera independiente, este estado bañado por el Océano Pacífico sería uno de los principales países del mundo en todas sus vertientes: económica (contaría como una de las diez principales del planeta), cultural (es la meca del cine por excelencia), tecnológica, poblacional…

El estado de California es increíblemente variado: se puede pasar de las altas montañas nevadas del este a los amplios desiertos del sur, pasando por las enormes playas pacíficas, las gigantescas ciudades (Los Ángeles, San Francisco…) los frondosos bosques del norte o las fértiles tierras del valle central. Su historia y cultura también tienen un sello especial, fuertemente marcado por sus raíces españolas. Por eso y muchas cosas más, California es un destino turístico de primer orden, visitado por millones de personas cada año.

Si se le pregunta a una persona no norteamericana el primer pensamiento que le viene a la cabeza al hablar de California, casi seguro que será “Hollywood”. Esta equivalencia no deja de tener algo de razón, ya que el cine está presente aquí como en ningún otro sitio de Estados Unidos: los estudios, las mansiones de las estrellas, tantas y tantas localizaciones legendarias… Sin embargo, para el norteamericano medio California es mucho más que Hollywood: supone la tierra prometida, el destino de las aspiraciones de millones de personas, el Sueño Americano hecho realidad. En su frenética carrera de conquista del Oeste, California fue siempre el “non plus ultra”, el fin del camino. Todo americano tiene grabado en su ADN cultural el mensaje de que todo es posible en California, de que cualquier problema desaparece como por ensalmo en el Estado Dorado. Ya desde los tiempos de la Fiebre del Oro, esta tierra fue poblándose con inmigrantes llegados de todas partes del mundo, llevando a cuestas su ilusión y su empeño en cumplir sus sueños.

Es evidente que no todos los sueños se cumplen, y que esta zona tiene su cuota correspondiente de crimen, miseria y desesperación, pero el evocador nombre de California sigue siendo un reclamo para millones de personas que quieren su trozo de la tarta, o bien de oleadas de turistas que aspiran a entrever algo de esa magia de cartón-piedra tan americana. Para un viajero, California significa un pozo sin fondo de lugares, personas y experiencias que le obligará a volver una y otra vez. El Estado Dorado les espera a todos con una sonrisa reluciente y con los brazos abiertos.