La Guerra Fría

La guerra de Vietnam fue uno de los momentos culminantes de la Guerra Fría. (Foto: AP Photo/Godfrey)

Tras la Segunda Guerra Mundial, surge en el panorama internacional un mundo polarizado, liderado por las dos grandes potencias económicas: Estados Unidos y la Unión Soviética. Europa y gran parte del resto del mundo fueron repartidas entre ambas. En el bloque dominado por la primera se promovió la democracia liberal y el capitalismo, mientras que en la segunda se intentó consolidar un sistema político comunista y una economía planificada por el gobierno. Militarmente, esto se tradujo también en dos grandes bloques antagónicos: la OTAN y el Pacto de Varsovia. Los dirigentes de ambas partes buscaron aliados por todo el mundo y se apoyaron múltiples dictaduras toleradas o directamente promovidas, participando soviéticos y americanos de forma más o menos velada en guerras subsidiarias pero nunca directas. Esta situación de tensión continua se denominó Guerra Fría.


La Guerra de Corea

El primer gran conflicto después de la Segunda Guerra Mundial se produjo con la intervención en la Guerra Civil de Corea de tropas norteamericanas por un lado, y chinas por el otro, con la ayuda de material militar soviético. Tras la Guerra Mundial, Corea dejó de ser una posesión japonesa y quedó dividida en dos por el paralelo 38º. En 1948 nacieron dos estados distintos, ambos autoritarios y muy militarizados. El apoyo de los bloques internacionales fue claro e inmediato: el bloque comunista apoyó al Norte, mientras que los países capitalistas, bajo el amparo de la ONU, al Sur. En 1950, Corea del Norte invadió Corea del Sur, y la reacción norteamericana fue inmediata. Tres años de guerra, en los que murieron casi tres millones de personas entre civiles y soldados, se saldaron con un empate, visto el absoluto estancamiento del conflicto. El paralelo 38º es desde entonces una zona desmilitarizada defendida a ambos lados de la frontera por las dos potencias. Ningún tratado de paz fue firmado, por lo que la guerra nunca terminó oficialmente, algo que pesa enormemente en el imaginario colectivo de ambas Coreas.


Carrera armamentística y miedo

Con guerras como la de Corea, ambos bloques se vieron obligados a defender su posición de liderazgo mundial mediante el aumento de su poderío militar. Esta medida básicamente propagandística llegó a su punto más significativo con el desarrollo por parte de las dos potencias de armas atómicas. En 1952 y 1953, URSS y Estados Unidos desarrollan paralelamente la potente bomba de hidrógeno, y se inicia una competición en la producción de armas en las que se busca el equilibrio militar de las dos potencias. La población civil occidental vivió durante décadas la amenaza de una guerra nuclear a gran escala, y se promovió una especie de paranoia colectiva en la que se daba por sentado que había agentes de espionaje infiltrados entre la población. Esto provocó una caza de brujas entre la población, en la que se acusaba de espionaje (en muchos casos de forma infundada) a ciudadanos americanos que perdieron sus trabajos. Los medios de comunicación, Hollywood incluido, fueron limpiados de lo que se consideró elementos subversivos por parte de un comité encabezado por el senador McArthur. Muchas personas fueron condenadas por espionaje.

La carrera espacial fue el más propagandístico de los enfrentamientos entre Estados Unidos y la URSS. En la foto (NASA), la misión Apollo XI.


La carrera espacial

Paralelamente, las potencias también competían en muchos otros campos: deporte, cultura, ciencia… Quizás la mayor competición, promovida por ambos bandos a lo largo y ancho del mundo, fue la carrera espacial. En 1957, los soviéticos lanzaron el Sputnik, primer satélite artificial, y el Sputnik II, tripulado por el primer ser vivo, la célebre perra Laika. En 1958, Estados Unidos contraataca con el lanzamiento del Explorer I. En los siguientes años la rivalidad aumenta considerablemente, y en 1961 los soviéticos consiguieron una victoria destacable al lanzar el Vostok I, cohete tripulado por Yuri Gagarin, primer ser humano en ir al espacio y regresar sano y salvo. Todo el mundo contempló esta rivalidad como un medio de propaganda, una competición que llegó a tal punto que durante los años 60 ambos bloques gastaron grandes sumas de su presupuesto en esta carrera espacial. El propio presidente Kennedy prometió enviar estadounidenses a la Luna antes de acabar la década. En 1968 conseguiría la hazaña con la misión Apolo XI. Los astronautas Neil Amstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins colocaron la bandera estadounidense en la superficie lunar, imagen que se vio en todas las televisiones del planeta y que resarció al gobierno y la sociedad de Estados Unidos de las anteriores victorias soviética en esta carrera espacial. Poco a poco, las misiones de esta carrera espacial fueron perdiendo presupuesto, en favor de la carrera armamentística, y en los 70 fueron canceladas varias de ellas.


Kennedy y la Crisis de los Misiles de Cuba

En 1961, Kennedy fue elegido el presidente más joven de la historia de los Estados Unidos, y el único gobernante católico que tuvo el país. Ese mismo año, el presidente probaría su valía como líder en las crisis de Bahía de Cochinos y Berlín. Con las relaciones de ambas potencias en su punto máximo de tensión, Kennedy decidió invadir territorio cubano en la Bahía de Cochinos, con un plan ideado por la CIA para derrocar a Fidel Castro; el plan fracasó estrepitosamente. También el bloque oriental comenzó ese año a construir en Berlín un muro que separaría radicalmente los dos sectores de la ciudad. La tensión era insostenible, y con el fracaso de Bahía de Cochinos, la URSS decidió ayudar a Cuba a evitar otra posible invasión, instalando en octubre de 1962 una serie de baterías de misiles atómicos en la isla. Con una amenaza nuclear tan cercana, se vivió más que nunca la tensión entre ambos bloques. A punto estuvo el mundo de vivir una III Guera Mundial, pero al final, con una serie de cesiones por parte de ambas potencias, el conflicto se solucionó y la URSS retiró sus misiles de la isla. El 22 de noviembre de ese año, Kennedy fue asesinado durante un desfile en Dallas. Pese a que se señaló a una única persona (un hombre llamado Lee Harvey Oswald) como responsable, el inmediato asesinato de este antes de declarar sus motivos, y las numerosas lagunas en el caso, hacen pensar en una posible conspiración de magnicidio, que todavía hoy se sigue analizando.


La Guerra de Vietnam

Uno de las principales momentos de la Guerra Fría fue el conflicto de Vietnam. Con 700 años de historia, el país asiático siempre luchó contra sus colonizadores: primero China, después Francia y finalmente Estados Unidos nunca consiguieron dominar del todo a un pueblo en permanente lucha. Los avances comunistas en el Sudeste asiático a principios de los 60 preocupaban a Estados Unidos, y se decidió enviar tropas a un Vietnam dividido en dos partes, para apoyar al prooccidental régimen del sur. A mediados de la década, Estados Unidos ya estaba inmerso en un conflicto estancado, basado en guerrillas y emboscadas, a miles de kilómetros del país. La moral era cada vez más baja, y se cree que más de la mitad de los soldados estadounidenses, en su mayoría reclutados forzosamente, intentaban evadirse del conflicto a través de las drogas. Están documentadas numerosas atrocidades contra los derechos humanos y muchas masacres, que no sólo minaron la moral de las tropas definitivamente, provocando múltiples actos de insurrección, sino que mancharon la imagen del país, tanto internacionalmente como en los propios Estados Unidos, en los que había protestas estudiantiles a diario. Vietnam del Norte, pese a sufrir más bajas que los Estados Unidos, fue avanzando con el apoyo del grupo guerrillero llamado Vietcong, y finalmente las tropas norteamericanas se vieron obligadas a abandonar el país en 1975, dejándolo en manos comunistas. La guerra devolvió a casa a un ingente número de veteranos de guerra, que traumatizados, lisiados o deprimidos, no se supieron adaptar a los convulsos años 70.

Las tensiones sociales surgidas en la sociedad norteamericana de los años 60 se canalizaron a través de las protestas contra la guerra de vietnam. (Foto: Ryan, haverford.edu)


Protestas internas

En el propio país se vivió en las décadas de los 60 y 70 un ambiente de violencia latente semejante a la guerra. Las protestas contra Vietnam eran continuas, y fuertemente reprimidas por el gobierno. La población negra, que había conquistado sus derechos elementales en 1964 cuando se acaba legalmente con una segregación que venía de la Guerra Civil, siguió descontenta al no apreciar esas reformas en la práctica. Surgieron numerosas voces, como las de Martin Luther King o Malcolm X, que serían apagadas con la violencia: ambos líderes fueron asesinados. También un atentado acabó en 1968 con la vida de Robert Kennedy, hermano del presidente asesinado en 1963 y un más que posible candidato a la presidencia con importantes reformas planeadas, como acabar definitivamente con la guerra de Vietnam. Durante los años 70 los movimientos reformistas aparecieron en forma de grupos armados de diferentes ideologías (Panteras Negras, Black Liberation Army…) o de influyentes ideologías como el feminismo o el ecologismo. El descontento social, la crisis económica y la todavía presente guerra de Vietnam fueron un caldo de cultivo para una latente violencia. Sin embargo, estas voces se irían apagando y marginalizando con la llegada de Ronald Reagan en los 80, cuando los Estados Unidos viven una ola de conservadurismo estimulado por el neoliberalismo económico.


Richard Nixon

Tras varios y estrepitosos fracasos, el republicano Nixon accedió a la presidencia en 1969, apoyado por numerosas facciones de la derecha y las grandes empresas norteamericanas. En sus manos quedaba un país socialmente convulso, una guerra enquistada en el Sudeste asiático y una peligrosa tensión internacional derivada de la Guerra Fría. En estos tres puntos, Nixon toma controvertidas decisiones. En primer lugar, y prometiendo “Ley y Orden” (lema de su campaña) reprimió los movimientos de protesta con violencia, provocando a su vez más violencia en el país. En segundo lugar, aumentó el número de efectivos en Vietnam y extendió el conflicto por Laos y Camboya, que con el tiempo, y a causa de ello, vivieron sangrientas dictaduras posteriores. En tercer lugar, abrió relaciones con la República Popular China y viajó a Moscú para intentar restar tensión a la Guerra Fría. Sin embargo, paralelamente, siguió apoyando a brutales regímenes aliados en países del Tercer Mundo, para así asegurar su influencia e intereses. El más llamativo fue su apoyo a la represión de los disidentes izquierdistas en América Latina con la llamada Operación Cóndor, financiada por su gobierno. Toda Sudamérica vivió una ola de dictaduras derechistas apoyadas por Nixon, en las que el terrorismo de estado, la tortura y la utilización de escuadrones de la muerte entrenados en academias militares norteamericanas (como la tristemente célebre Escuela de las Américas en donde se formaron varios dictadores), asesinadas o hivieron desaparecer a centenares de miles de personas. No obstante, en 1974 se produce un misterioso allanamiento en la sede del Partido Demócrata, el Watergate, que destapó un complot de escuchas ilegales que fueron finalmente responsabilidad del propio Nixon. Acusado de obstrucción a la justicia y abuso de poder, el 8 de agosto Nixon es obligado a dimitir, siendo el primer presidente en la historia de la nación en hacerlo.


La era Reagan y el fin de la Guerra Fría

Despues del Watergate, las presidencias de Ford y Carter estuvieron marcadas por un descontento social y una profunda crisis económica internacional, provocada en parte por el encarecimiento del petróleo. La sociedad norteamericana vivió de cerca la crisis, con un enorme número de desempleados y el aumento del consumo de drogas y el crimen en las grandes ciudades. Las minorías y las voces discrepantes fueron metafóricamente encerradas en ghettos. En 1980, el conservador Ronald Reagan fue elegido presidente y anunció un cambio radical en la política del país. Se reformaron los impuestos y los gastos fiscales, se redujo la protección estatal y se entró en un liberalismo radical en la economía internacional, que tras una breve recesión, experimentó una notable recuperación en 1983. Estados Unidos volvió a ser la indiscutible primera potencia económica mundial. Paralelamente, la Unión Soviética vivió en esos años su decadencia. Reagan apoyó cualquier intento de frenar el expansionismo comunista y financió la insurgencia en Afganistán (país invadido por la URSS), además de continuar con la Operación Cóndor  en Centroamérica, acabando brutalmente y de forma secreta con la oposición en El Salvador, Guatemala o Nicaragua. También apoyó en ese sentido a Irak y a su presidente Saddam Hussein en su guerra contra Irán. A finales de los 80, la URSS ya estaba debilitada por la cruenta guerra en Afganistán y una enorme crisis económica interna. Frente a los soviéticos, los Estados Unidos parecían dominar cada vez más el mundo, y con la caída definitiva del comunismo y el desmembramiento de sus aliados de Europa del Este, se dio por terminada la Guerra Fría después de cuatro décadas de tensión. Con este colofón, los Estados Unidos recuperaron la hegemonía económica y militar en el planeta.